Generalmente una carpeta de producción completa debe incluír lo que seconoce como Director´s statement, o "declaración del director". Básicamente es un texto en que el director relata cuál es su aproximación personal y creativa con el proyecto.
Les comparto aquí partes del statement que hizo Sergio, son partes salteadas porque estoy censurando los spoilers.
Uno siempre sabe qué tipo de películas son de nuestro agrado como espectadores; sin embargo, sólo el tiempo es capaz de decirnos concerteza qué tipo de películas son las que disfrutamos dirigir. Sucede de manera natural, no planeada: una tendencia casi inconsciente nos va conduciendo hasta lograr que nuestra voz se escuche con un tono único y pueda evaluarse en retrospectiva el tipo de cine que nos es propio dirigir.
Personalmente me gustan las historias oscuras, que tienen dejos de fantasía pero sin perder del todo la realidad. Crecí leyendo a Franz Kafka, Lovecraft, Lewis Carroll, Sir Arthur Conan Doyle y Agatha Christie.
Disfruto mucho encontrar en medio de una realidad aparentemente cotidiana el punto de unión con un mundo absolutamente fantástico: situaciones y personajes improbables en nuestro mundo cotidiano, pero necesarios en nuestros sueños y, en mi caso, pesadillas.
Me interesa el cine fantástico: mundos extraños y retorcidos, poseedores de leyes y dinámicas propias y únicas, pero sin ser necesariamente ajenos al mundo real. Lo que me gusta ver y crear es justo ese puente entre ambos universos, casi como un espejismo, pero real. Un oasis en medio del desierto donde el personaje puede saciar su sed o, quizás, morir ahogado.
Que la madriguera de un conejo sea la puerta de entrada al país de las maravillas; que un hombre despierte un día convertido en un insecto o que a una niña de un pequeño pueblo mexicano le crezca un árbol dentro del cuerpo.
Me gustan las persecuciones, tanto las reales como las que ocurren en nuestra propia mente; los laberintos con minotauros y el factor de una ticking bomb.
Otro asunto que me apasiona es la muerte; no el hecho mismo, sino todo lo que la rodea como un fenómeno tan lleno de misterios; o más aún, jugar con la frontera entre la vida y la muerte: ampliar el espectro, no limitarlo a "vivo" o "muerto".
Permanecer vivo es mi más grande objetivo en la vida, por lo menos, hasta que muera. Esta afirmación puede parecer redundante y obvia, pero creo que hay miles de personas que andan por la vida en cuerpos vivos pero el alma muerta; y hay, por otro lado, muchos muertos que viven por siempre. Esta frontera tan aparentemente clara "vivo-muerto", para mí no lo es tanto y disfruto llevar mis personajes a transitar por ese complejo camino. A navegar en una barca entre el reino de los vivos y el de los muertos.
Por último, el otro gran ingrediente que disfruto utilizar en mis historias es la condición marginal de una persona: un rasgo que les espropio y que causa un enorme rechazo de la sociedad en la que vive.
En retrospectiva, tras nueve cortometrajes y un largo, estoy convencido de que La danza de las salamandras es mi voz. Es ese tipo de historias que tanto amo. Plantea un mundo aparentemente común pero con un umbral que da acceso a una realidad distinta y alucinante.
Todos estos elementos, al combinarse con mis pesadillas, miedos, paranoia y mis más profundas inquietudes dieron como resultado una historia catártica, inundada en alma, en honestidad y que conserva una gran lealtad a mis influencias literarias, cinematográficas y estéticas.
Esta historia se vio plasmada en un cortometraje titulado justamente La danza de las salamandras, un cortometraje que escribí y dirigí cuando tenía 17 años y atravesaba por un terrible conflicto deidentidad. Pasaba también por múltiples situaciones duras que terminaron por separar definitivamente mi familia y me empujaron a, casi como necesidad, dirigir este trabajo, que por desgracia fue realizado de manera absolutamente intuitiva, sin conocimiento alguno de cine. Se hizo sin recursos económicos y casi a ciegas. Ingenuo, sí, pero también lleno de corazón.
Esa historia quedó plasmada en una cinta VHS que guardo en mi clóset y en mi corazón. Ha pasado el tiempo. Estudié un poco. Realicé unos cuantos trabajos y aprendí un par de cosas de cinematografía y guionismo. La danza de las salamandras nunca dejó de doler. Duele aún. Quiere y necesita renacer. Requiere para ello la utilización de nuevos recursos y herramientas narrativas, técnicas, estilísticas y simbólicas; para nacer, esta vez, en forma de un largometraje.
Para que las salamandras puedan terminar, por fin, su terriblemente dolorosa danza.
STV. Julio 2008. 4e